España desde 1931

Ángel Galarza Gago

(Zamora,1892-París,1966)  Especialista en derecho penal y criminología (curiosamente con él se produjo la etapa más criminal de la república).  En 1929 fue uno de los fundadores del Partido Radical Socialista.  En 1930 participó en el pacto de San Sebastián, por lo que fue encarcelado. 

Al proclamarse la II República fue nombrado fiscal general del estado. Luego fue Director General de Seguridad, cargo desde el que creó la Guardia de Asalto.  En 1933 se integró en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).   Fue diputado por Zamora en 1931, 1933 y 1936. Días antes del asesinato de Calvo Sotelo profirió amenazas de muerte contra éste, afirmando que "la violencia contra el jefe del partido monárquico -Calvo Sotelo- no sería un delito". El presidente de las cortes indicó que las palabras de Galarza no figuraran en el Diario de Sesiones ante lo que Galarza reiteró que: "Esas palabras, que en el Diario de Sesiones no figurarán, el país las conocerá, y nos dirá a todos si es legítima o no la violencia".

  El dirigente socialista Largo Caballero le nombró ministro de Gobernación (actualmente de Interior) entre septiembre de 1936 y mayo de 1937, periodo de mandato en el que se produjeron por parte de los republicanos miles de "paseos", y fusilamientos, incluido el crimen de Paracuellos del Jarama y cargo desde el que se permitieron las famosas "sacas" de las prisiones de detenidos por ser católicos de derechas, falangistas o militares para ser asesinados sin juicio por razones políticas y religiosas.  Pese a tener conocimiento de que se estaban cometiendo esos crímenes y genocidio no actuó para frenarlo ni para sancionar a los culpables materiales de los asesinatos y genocidio, convirtiéndose en cómplice y coresponsable del genocidio republicano. En esa época la propia Dirección General de Seguridad era un centro de tortura en el que el propio Director General de Seguridad guardaba el botín de los saqueos de los milicianos. Incluso tenía rehenes como la hermana del general Queipo de Llano sin ningún tipo de procedimiento ni garantía judicial. En sus calabozos los presos nacionales dormían en suelos humedoso sin colchones ni mantas. En la primavera de 1937 se trasladó a un convento de la ronda de Atocha con celdas especiales para las torturas, conocida como la checa de Atocha.

Tras los sucesos revolucionarios de Barcelona en mayo de 1937 fue destituido bajo la acusación de ser trotskista.  Tras la guerra huyó de España a Francia.

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